Kawabena y Sidy cumplen los objetivos marcados y se independizan

Los dos jóvenes con diversidad funcional han terminado el programa de la Vivienda de Alta Intensidad tras conseguir un puesto de trabajo.

Este proyecto, pionero en Andalucía y el único que integra aspectos tan importantes como la integración social y la acción formativa, con la orientación y práctica laboral, comienza a dar sus frutos.

El perfil de menores atendidos en este recurso de Hermanas Hospitalarias en Granada, son jóvenes de 18 a 25 años de edad, extutelados o egresados del sistema de protección de menores, con algún tipo de dificultad añadida que complica su inclusión. El dispositivo de Vivienda de Alta Intensidad está definido como Servicio de Atención e Inserción Social y Laboral de Jóvenes, con Necesidades Específicas, procedentes del Sistema de Protección de Menores en Andalucía, dentro del Programa de Adquisición de Competencias Sociolaborales (PACS). Un programa que está financiado por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación y el Fondo Social Europeo.

La actividad que se desarrolla con ellos desde el mismo momento del acogimiento, es acompañamiento y asesoramiento para la vida independiente. Se lleva a cabo un trabajo global que abarca desde la adquisición de habilidades básicas para la vida (cocinar, hacer la compra, administración del hogar, etc.), así como de actitudes imprescindibles para ello, tales como la responsabilidad, el compromiso, el cumplimiento de deberes y obligaciones, así como de velar por sus derechos, etc. Se proporciona, además, un acompañamiento a la hora de gestionar la diversa documentación imprescindible para regularizar su situación en nuestro país.

En paralelo se trabaja con estos jóvenes su inserción laboral. Mediante el diseño de un itinerario individualizado, se les proporciona un programa teórico-práctico en el que pueden desarrollar sus capacidades para el desempeño de un puesto de trabajo. El programa, además, incluye la realización de unas prácticas laborales remuneradas, así como el asesoramiento necesario para que, una vez terminen el programa, puedan tener una primera contratación laboral.

Las vidas de Kawabena y Sidy son historias marcadas por la superación, llegaron a España siendo menores en una travesía llena de peligro, miedo e incertidumbre, pero con la ilusión de tener una vida mejor y poder ayudar de esta manera a sus familias. No ha sido un camino fácil, de la mano de los profesionales de la Fundación Purísima Concepción y gracias a su esfuerzo personal y el empeño en integrarse en una sociedad y cultura nueva, han conseguido aprender un nuevo idioma, formarse académicamente y tejer poco a poco una red de amigos y compañeros que les han hecho más llevadera está travesía. Desde la lejanía sus familiares les han hecho pasar momentos de añoranza, pero les han dado más fuerza si cabe para seguir hacia adelante.

Un abrupto camino con una meta cumplida. A día de hoy ambos han conseguido su inserción laboral, siendo esto la llave de su nuevo futuro que les permitirá vivir de forma autónoma e independiente.

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