Nuestra historia

Fundación Purísima Concepción

Granada fue la ciudad en la que se gestó el inicio de la congregación de Hermanas Hospitalarias a través de dos amigas, María Josefa Recio y María de las Angustias Giménez, en la segunda mitad del siglo XIX. Eran modistas que realizaban su trabajo para distintas casas granadinas, al tiempo que desempeñaban tareas de ayuda a los más necesitados, en contacto directo con la miseria, el abandono y la desesperación de muchas personas. Ambas frecuentaban la cercana Iglesia de San Juan de Dios, donde conocieron al padre Benito Menni, hermano de San Juan de Dios, en su visita a Granada, enviado para restaurar la Orden.

Se inicia la actividad en Granada en 1963 a través de la creación de la Fundación Purísima Concepción, con unos medios muy precarios con la colaboración de la Congregación y las pequeñas aportaciones que podían realizar las familias, la gran mayoría de medios rurales y con escasos recursos.

En un principio su andadura fue difícil al contar con una base económica débil, accediendo a ayudas y subvenciones, pero el movimiento asociativo de Granada estaba muy unido en las dificultades y se realizaron varias manifestaciones para reivindicar el derecho a ser atendido y con los medios necesarios.

La actividad de la fundación comenzó como Centro de Educación Especial denominándose Centro Psicopedagógico «Purísima Concepción», el 26 de julio de 1965, por orden del Ministerio de Educación y Ciencia impartiendo las enseñanzas correspondientes al periodo de formación básica de carácter obligatorio y las de la transición a la vida adulta y laboral. En sus comienzos era sólo para chicas y fue a partir del curso 1995-1996 cuando se transformó en un centro mixto. En el año 1975, se crean los talleres de Formación Profesional de Aprendizaje de Tareas.

La Residencia Escolar «Purísima Concepción» comienza su actividad al mismo tiempo que el Centro Educativo en 1965. Desde un primer momento atiende a gran cantidad de alumnas granadinas, e incluso de otras provincias, y el número de residentes era mayor que el de las mediopensionistas. Actualmente los usuarios de la residencia tienen medidas de protección y pertenecen a familias desestructuradas.

El 1 de octubre de 1990, comienza a funcionar una Vivienda Tutelada. Se trata de una pequeña unidad de alojamiento y convivencia destinada a personas con discapacidad intelectual que poseen un cierto grado de autonomía personal. Atiende a 6 residentes mayores de edad y carentes de familia, que asisten al Centro Ocupacional, o trabajan en empleos normalizados.

Seis años después, el 1 de octubre de 1996 la Residencia de Adultos «Purísima Concepción», recibe a sus primeros usuarios. Se trata de un recurso especializado de acogimiento y convivencia temporal o permanente, para personas con discapacidad intelectual, con cierta autonomía personal, que por razones familiares, formativas o laborales-ocupacionales, tengan dificultad para la integración social y familiar normalizada.

De forma paralela a los inicios de la actividad educativa se crea la Asociación de Padres del Centro «Purísima Concepción». La gran preocupación de los padres por adaptar recursos para la etapa adulta cuando finalizaba la etapa escolar promueve la realización de un estudio de todos los expedientes históricos de salida del alumnado del centro, durante el curso 1984-1985, y una encuesta para conocer la situación de todas las usuarias escolarizadas, sus demandas y su realidad.
En base lo anterior se observa que la necesidad de recursos para adultos en Granada y zona metropolitana reivindicando y consiguiendo finalmente el 14 de septiembre de 1987, el Centro Ocupacional «María Josefa Recio», que comienza su actividad el 1 de octubre de ese mismo año.

Algunos usuarios de centro ocupacional gravemente afectados, necesitaban de una atención especializada. El 1 de diciembre de 2001 inicia su andadura la Unidad de Día «Purísima Concepción» para cubrir esta necesidad y a otros usuarios cuyo nivel cognitivo y habilidades manipulativas no se adaptaban al citado centro. De ahí que se activara una atención más directa e individualizada, así como unos apoyos más generalizados. La Unidad de Día se crea como un servicio asistencial especializado que atiende a usuarios tan gravemente afectados, que dependen de otra persona para las actividades de la vida diaria.

En respuesta a los más necesitados en 2010 se creó la residencia de Psicodeficientes, personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental asociada, que atiende a usuarios tanto de Granada como de Andalucía.

Suponiendo una etapa más en el cumplimiento de la misión de la Fundación, en junio de 2011 nace el Centro Especial de Empleo, con el fin de promover la integración en el mercado laboral de personas con diversidad funcional, discapacidad física, psíquica o sensorial, mejorando su calidad de vida y la de sus familias.

La labor diaria llevada a cabo por el equipo profesional durante todos estos años, no sólo ha logrado romper estigmas y prejuicios sociales, sino que además, ha permitido a las empresas optimizar recursos, y apoyarse en nosotros y en su estrategia de desarrollo empresarial, para ello se cuenta con una unidad de apoyo, incluyendo impartición de formación adaptada en diversas materias para la mejora de las condiciones de inclusión laboral de las personas con discapacidad en la sociedad.

Tras la creación del Polideportivo y el área de Hidroterapia, que tantos beneficios está proporcionando a las personas que atendemos, y con el fin de ir modernizando los espacios y crear infraestructuras más actuales para la mejora de una atención de calidad a nuestros usuarios, se construye en el verano de 2017 el edificio Integra que ha supuesto un moderno espacio que acoge diversos usos múltiples. En particular alberga los comedores, las zonas de actividades rehabilitadoras y terapéuticas, zona de gobierno y dirección, una capilla, recepción, área de visitas, admisión, administración y una planta de tipo residencial.

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